Verifica la sintaxis de una dirección email y comprueba si pertenece a un dominio real con nuestro validador online gratuito. Útil para formularios, bases de datos y bases de suscriptores.
La comprobación sintáctica es inmediata y ocurre en tu navegador; la verificación de dominio resuelve DNS y no garantiza que el buzón exista sin enviar un correo real.
La seguridad online se apoya en tres pilares: confidencialidad (que solo accedan los autorizados), integridad (que los datos no se alteren) y disponibilidad (que el servicio funcione cuando se necesita). Las contraseñas siguen siendo el primer escalón: úsalas largas, únicas por servicio y gestionadas con un password manager fiable (Bitwarden, 1Password, KeePass). Añade siempre autenticación en dos pasos (2FA): preferentemente con app autenticadora (Authy, Google Authenticator) o llave física (YubiKey), no por SMS. Mantén actualizados tu sistema operativo, navegador y aplicaciones: la mayoría de ataques aprovechan fallos ya parcheados. Evita redes WiFi públicas sin VPN para datos sensibles. Revisa periódicamente qué servicios tienen acceso a tu cuenta (OAuth), y revoca los que ya no uses. Haz copias de seguridad automáticas de tus datos críticos con la regla 3-2-1: tres copias, en dos soportes distintos, una fuera de casa. Y, ante cualquier duda, verifica emails sospechosos directamente con el remitente por otro canal: el phishing es la puerta de entrada más frecuente a las brechas.
Aunque coloquialmente se usan como sinónimos, cifrado y hash son conceptos distintos. El cifrado es reversible: transformas un mensaje con una clave para que solo quien la tenga pueda leerlo. Se usa para proteger información en tránsito (HTTPS con TLS) o en reposo (archivos cifrados con AES). El hash es irreversible: convierte cualquier entrada en una huella digital de longitud fija (64 caracteres para SHA-256). No se usa para ocultar información, sino para verificar integridad (¿este archivo es el mismo que el original?) o almacenar contraseñas de forma que, aunque se filtren, no sean recuperables. El hashing seguro de contraseñas añade "sal" aleatoria y funciones costosas (bcrypt, scrypt, argon2) para ralentizar ataques. Entender la diferencia te permite elegir la herramienta correcta: si quieres compartir un archivo privado → cifrado; si quieres comprobar que un ZIP no se alteró → hash. Y si quieres guardar contraseñas, nunca en texto plano: siempre con hash + sal + función moderna.
Sí, marcamos dominios conocidos como desechables (Mailinator, Guerrilla, etc.) para ayudarte a filtrar.
Verifica la sintaxis y el dominio (MX record). Confirmar que el buzón recibe requiere enviar un correo real, lo que no hacemos para evitar SPAM.
Sí: no almacenamos las direcciones introducidas ni las usamos para nada más que el test inmediato.
Sí. Todo el procesamiento ocurre en tu propio navegador con APIs criptográficas estándar. Nada se transmite a servidores.
No. Ni nuestros servidores ni nadie externo puede ver los datos procesados: todo queda en tu navegador.
Funciones criptográficas nativas del navegador (Web Crypto API) para máxima fiabilidad, estándares como SHA-256, AES-GCM y PBKDF2.
Sí. Úsalos en canales cifrados (WhatsApp, Signal, gestores de contraseñas). Nunca en chats abiertos.