Genera hashes SHA-256, SHA-1, MD5 y otros algoritmos con nuestra herramienta online. Esencial para verificar integridad de archivos, comparar contraseñas o trabajar con firmas digitales.
El cálculo ocurre en tu navegador con Web Crypto API; ningún dato sale de tu equipo.
La seguridad online se apoya en tres pilares: confidencialidad (que solo accedan los autorizados), integridad (que los datos no se alteren) y disponibilidad (que el servicio funcione cuando se necesita). Las contraseñas siguen siendo el primer escalón: úsalas largas, únicas por servicio y gestionadas con un password manager fiable (Bitwarden, 1Password, KeePass). Añade siempre autenticación en dos pasos (2FA): preferentemente con app autenticadora (Authy, Google Authenticator) o llave física (YubiKey), no por SMS. Mantén actualizados tu sistema operativo, navegador y aplicaciones: la mayoría de ataques aprovechan fallos ya parcheados. Evita redes WiFi públicas sin VPN para datos sensibles. Revisa periódicamente qué servicios tienen acceso a tu cuenta (OAuth), y revoca los que ya no uses. Haz copias de seguridad automáticas de tus datos críticos con la regla 3-2-1: tres copias, en dos soportes distintos, una fuera de casa. Y, ante cualquier duda, verifica emails sospechosos directamente con el remitente por otro canal: el phishing es la puerta de entrada más frecuente a las brechas.
Aunque coloquialmente se usan como sinónimos, cifrado y hash son conceptos distintos. El cifrado es reversible: transformas un mensaje con una clave para que solo quien la tenga pueda leerlo. Se usa para proteger información en tránsito (HTTPS con TLS) o en reposo (archivos cifrados con AES). El hash es irreversible: convierte cualquier entrada en una huella digital de longitud fija (64 caracteres para SHA-256). No se usa para ocultar información, sino para verificar integridad (¿este archivo es el mismo que el original?) o almacenar contraseñas de forma que, aunque se filtren, no sean recuperables. El hashing seguro de contraseñas añade "sal" aleatoria y funciones costosas (bcrypt, scrypt, argon2) para ralentizar ataques. Entender la diferencia te permite elegir la herramienta correcta: si quieres compartir un archivo privado → cifrado; si quieres comprobar que un ZIP no se alteró → hash. Y si quieres guardar contraseñas, nunca en texto plano: siempre con hash + sal + función moderna.
SHA-256 es criptográficamente seguro y estándar moderno. MD5 y SHA-1 son obsoletos para seguridad, solo válidos para verificar integridad casual.
No directamente. Los hashes son funciones unidireccionales. Para contraseñas, se combinan con "sal" para imposibilitar ataques con diccionarios.
Verificar que un archivo descargado no se modificó comparando su hash con el publicado; almacenar contraseñas de forma segura; firmas digitales; blockchain.
Sí. Todo el procesamiento ocurre en tu propio navegador con APIs criptográficas estándar. Nada se transmite a servidores.
No. Ni nuestros servidores ni nadie externo puede ver los datos procesados: todo queda en tu navegador.
Funciones criptográficas nativas del navegador (Web Crypto API) para máxima fiabilidad, estándares como SHA-256, AES-GCM y PBKDF2.
Sí. Úsalos en canales cifrados (WhatsApp, Signal, gestores de contraseñas). Nunca en chats abiertos.